Al terminar las ocho preguntas
- Tu puntuación de 0 a 100
- Cómo estás en respuesta, seguimiento, citas y orden
- Los agujeros más grandes que tienes, explicados
Gratis · dos minutos · sin registro
Ocho preguntas sobre cómo te entra y cómo se te escapa la gente. Al terminar te digo por dónde se te está yendo. No hace falta registrarse para verlo.
Sin llamadas comerciales. Sin newsletter. Sin cuenta que crear.
Entra un mensaje preguntando por precio y disponibilidad. Tú estás cenando, y haces bien. El teléfono se queda boca abajo encima de la mesa.
Contestas. Ya han reservado en otro sitio. Tardaron cuarenta minutos en decidirse; tú tardaste día y medio en enterarte de que existían.
«Me lo miro y te digo algo.» Y no dijo nada. Tú tampoco, porque tenías el día lleno y porque tampoco tenías dónde apuntar que había que volver a escribirle. Iba en serio, por cierto. Se acabó apuntando en otro sitio.
Hueco reservado, nadie aparece. Se le olvidó. A ti se te olvidó recordárselo.
Nada de esto se arregla esforzándote más. Y sobre todo no se arregla pagando anuncios: no necesitas que te llame más gente,necesitas dejar de perder a la que ya te llama.
Antes de que contestes nada
Soy Nacho Martínez, ingeniero de software. Ahora mismo estoy construyendo dos apps mías, GymMate y Wardrobe Studio. No te voy a mandar a buscarlas: todavía no están publicadas, siguen en desarrollo.
No vengo de la consultoría. Vengo de arreglar cosas que se rompen.
Y tengo una obsesión que te viene bien: que las cosas vayan rápidas. Esta página que estás leyendo pesa menos que una de las fotos que mandas por WhatsApp, y mientras la lees no le está pidiendo nada a nadie. Lo que te monte a ti irá igual, porque un cliente esperando a que le cargue algo para escribirte es un cliente que ya se ha ido.
Esto, por cierto, empezó al revés de lo normal. Me estudié diez negocios de Madrid, uno a uno, y le preparé a cada uno su diagnóstico. Luego me senté a escribirles y no pude: mandarle un correo comercial a alguien que no lo ha pedido es exactamente lo que odias recibir tú, y además en España no se puede. Diez informes hechos y ni un email enviado. Así que monté esta página: en vez de escribirte yo, te dejo que lo pidas tú.
Y te lo digo claro, porque lo vas a pensar igualmente: estoy empezando con ClientFlow. Por eso esto es gratis y por eso el informe lo escribo yo, a mano, uno por uno. Necesito casos reales de negocios como el tuyo. Cuando junte unos cuantos probablemente ya no pueda hacerlo así; ahora todavía puedo.
Si te sirve, hablamos. Si no, te quedas el informe igual.
— Nacho
Si tienes curiosidad por lo que construyo el resto del día, aquí están mis proyectos. Te aviso de que esa página está escrita para gente que programa.
El diagnóstico
Contestas y el resultado te sale ahí mismo, sin dejar ningún dato. Si además quieres que me lo mire con calma y te escriba qué haría yo, al final me dejas un email.
Qué te llevas
El informe lo escribo a mano, leyendo tus respuestas una a una. Por eso tarda un día o dos y por eso no puedo mandar cien al día.
Aviso
No te voy a vender un CRM. Casi ningún negocio de tu tamaño necesita uno: la mayoría acaban siendo un cementerio de datos que nadie abre a los dos meses, pagando una cuota todos los meses por el privilegio. Si tu agujero se tapa con la agenda que ya usas y una hoja de cálculo bien montada, en el informe te lo digo, aunque a mí me convenga lo contrario.
Tampoco te voy a montar un robot para que hable con tus clientes. Alguien que escribe preguntando por una lesión de rodilla merece que le conteste una persona; un bot ahí hace más daño que tardar dos horas. Se automatiza el recordatorio, la ficha, el aviso de que llevas tres días sin contestar a alguien. La conversación no.
Y no te voy a montar nada que tarde cuatro segundos en abrirse en el móvil de tu cliente, en el metro y con dos rayas de cobertura. Se puede hacer que vaya rápido. Casi nadie se molesta, porque la lentitud no se ve en la demo bonita: se ve en la gente que abandona a medio reservar y que nunca sabrás que existió.
Y no te voy a llamar por teléfono si no me lo pides tú.
No hay truco, hay interés propio. Estoy empezando y necesito ver problemas reales de negocios reales para afinar cómo trabajo. Tú te llevas un análisis por el que en otro sitio pagarías; yo aprendo qué se repite. Ahí acaba el trato.
No. Te escribo yo desde mi Gmail, te mando el informe y te pregunto si te ha servido. Se acabó. Si me contestas «déjalo», borro tus datos ese mismo día.
Casi nunca hace falta. La mayoría de los agujeros se tapan ordenando lo que ya tienes abierto en el móvil. Si algo hay que cambiar te explico por qué antes de proponerlo, y si la respuesta es «con esto te apañas», te digo eso.
Un día o dos. Si voy a tardar más, te aviso.
Elige «Otro» y sigue. Esto va de por dónde entra un cliente y por dónde se pierde, y eso pasa igual en una clínica que en una academia o en una empresa de reformas.